lunes, 3 de mayo de 2010

....PARECE FÁCIL, PERO SÓLO A VECES....


Desde hace bastante tiempo, tengo claro que soy un gran admirador de las palabras. Ni Dios, ni Alá, ni Yhavé, ni Budha....(bueno, a Budha casi podría excluirlo de esta lista) Lo que realmente puede marcar un punto de inflexión en algún momento delicado o emocionante es la palabra.

No hay día que no recuerde alguna de aquéllas palabras que me ayudaron tanto a agarrarme a una de esas raices que sobresalían por la pared del hoyo por el que estaba cayendo. Una palabra fue la que me abrió los ojos, otra la que me abofeteó la cara hasta sangrar.... y así sucesivamente. A ellas les debo mucho, la vida, y a las gargantas que las pronunciaron, que supieron verbalizar en un momento dado lo que sus almas (por así decirlo) le dictaban. Mamá, cada día me siento mas afortunado que el anterior por gozar de una progenitora que sabe, casi siempre, colocar las palabras en el lugar adecuado para que de alguna manera mi chip no sólo cambie, sino que se queme.

Quizás por esto, o sencillamente porque en el mundo también hemos de existir personas que nos entretenemos en pensar las "tonterias" que otros se ahorran, suelo dialogar (o intentarlo) conmigo mismo ante los problemas, inquietudes, preocupaciones... Y también, quizás nuevamente, por esto se me da bien escuchar y después elaborar un "paquete de palabras" que pueden ayudar al otro en ese momento.
Puede que cuando los pensamientos abstractos y las emociones son enfriadas por alguien hasta ponerles nombre, causa y efecto, todo parece más fácil.

Sin embargo, y por alguna razón que ignoro (y odio ignorar!) a veces, cuando se trata de mí, soy casi incapaz de dar con la palabra justa y necesaria para que mi campanilla interna haga "tilín!" y mi actitud ante el problema sea la de un tiburón ante una sardina.
Afortunadamente, esto ocurre pocas veces. No debería decirlo, pero tengo la suerte de ser una persona bastante fuerte, puedo enfriarme con facilidad y solucionar las cosas rápidamente.

A veces, cuando llega la incertidumbre suelo convencerme a mí mismo de que hasta puede ser emocionante no saber como acabarán las cosas....

A veces, cuando el mundo se detiene suelo decirme a mí mismo que volver a hacerlo girar puede ser un gran reto....

A veces, cuando me equivoco suelo tranquilizarme repitiéndome una y otra vez que soy humano, para bien y para mal....

A veces, cuando todo parece díficil suelo creer que de no ser así, todo sería muy aburrido e insignificante....

A veces, cuando no me veo como me gustaría, intento pensar que ya habrá alguien que lo haga por mí....

A veces, cuando tengo miedo, suele darme tanta rabia que tan sólo con unos segundo logro vencerlo....

Pero al final de todo, también soy mortal, y a veces tengo miedo....

No hay comentarios:

Publicar un comentario