miércoles, 3 de marzo de 2010

....PARA ELLA....

"Había una vez, hace muchos años y en un reino muy lejano "...¡AY NO!, Perdón, quería decir:

hay hoy en día, sin ir más lejos y mas próxima de lo que me gustaría, una "princesa" que extiende sus dominios e influencias hasta donde se pierde la vista. Pero no...no lo es. No es la princisa de cuento al uso, la típica y convencional. Esta más bien viste de negro, respira el aire que las personas exhalan cuando se enfadan y por sus rígidas venas circula sangre oscura tan gélida como una noche de soledad.
Ríe cuando tú sufres y se nutre de cada mal pensamiento que nuestra naturaleza humana deja escapar, disfrazándolos de sonrisas que vanalizan el verdadero valor de una expresión amable. A veces renuncia a su lúgubre atuendo para enmascararse de un rosa o celeste cínico y maquilla su tétrica voz con acordes de miel, y de este modo, se te acerca sigilosa, te rodea, te estudia, apunta con pluma de hierro en un cuaderno de escarcha tus debilidades, las clasifica y luego se jacta al imaginar cuan delicioso será para ella el momento en el que, a modo de símil, soltará tu mano dejándote caer al vacío tras haberse ganado tu confianza.

Así es ella, se multiplica y se las ingenia para eludir las armas con las que cada vez más temerosos intentamos defendernos, identificarla y hacer rodar su cabeza hasta que su encrespado cabello de alambre barra el suelo al que ha caído y se lleve con él la mierda que ella misma produjo. Es uno de los tumores de nuestro siglo (aunque tambien del resto de la historia) y parece tener vida eterna. Critica lo que ella misma hizo un día, desmiente hoy lo que con rotundidad afirmaba ayer, odia a quien aseguraba amar y destruye lo que otros luchamos por construir.
Y sin embargo, aunque pudiera parecer atroz, sigue haciendo amigos; la princesa gana adeptos (que son, sin duda, ineptos) y recluta fieles que no hacen más que cultivar un caldo venenoso y levantar un ejército de inconscientes seres a los que me niego a dar la misma calidad humana que pudiéramos tener otros.

Así es ella, voluble como el gas, escurridiza como el agua y camaleónica como la voz de un ventrílocuo.
La fría princesa de negro; la cotidiana niebla que se interpone entre las relaciones humanas....

HIPOCRESÍA, que nombre tan feo tienes....

No hay comentarios:

Publicar un comentario